Villalpardo llegó a Ontur con muchas ganas de hacer un buen partido, para redimirse de la decepción de la semana anterior. Pero poco duró esa energía a los villalpardeños, concretamente hasta que recorrieron la estrecha senda que separaba los vestuarios del campo, donde debían disputarse los 90 minutos
reglamentarios. Las risas y comentarios dieron paso al silencio y a las miradas de incredulidad entre los miembros del equipo, que no creían lo que sus ojos veían.
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| Así se encuentra el terreno de juego de Ontur; Fotografía: Soraya Peñarrubia |
El panorama encontrado al final del camino era desolador, un terreno de juego en el que parecía imposible que en 50 minutos comenzara un partido de fútbol. Las piedras –algunas de tamaño superior a un huevo- minaban el campo de punta a punta, salvo pequeños reductos, de unos 3 metros cuadrados, que eran poco menos que la tierra prometida.
Pero ¿por qué este terreno pedregoso, irregular y en general, vergonzoso, en una localidad con cerca de 2.500 habitantes? La respuesta es muy sencilla, aunque un tanto extraña. Ontur aspiraba a un campo de césped artificial desde el año pasado, pues el equipo estaba en 1ª Autonómica. Las primeras capas del proceso de construcción del nuevo campo se hicieron de inmediato, el drenaje estaba listo y, a falta de la moqueta y el caucho, el terreno de juego estaba preparado.
Pero los caprichos del destino y la mala gestión de los gobernantes, impidieron que Ontur disfrute hoy de un campo de hierba artificial. Cuando todo hacía presagiar que la localidad albaceteña daría un salto cualitativo, los fondos para el estadio se desvanecieron. Se acabó el dinero, y con él, la ilusión de disfrutar del césped artificial en Ontur, dejando el campo en un estado calamitoso e impracticable.
Pero esta vez, y sin que sirva de precedente, no es culpa únicamente de los políticos, ya que los directivos del club tampoco van a llevarse el premio al trabajador del año. Unos premios que si fueran reales los entregaría el Rey, como ejemplo de sacrificio. Pero no quiero desvariar, que lo hago con facilidad, y lo importante de este asunto es la dejadez de los componentes del club ontureño. No es tan difícil mantener un estadio de tierra en perfectas condiciones para el juego, más cuando tienes 2 remolques de arena limpia descargados junto al campo…
Una pasada con una viga retiraría todas las piedras, una máquina con pala extendería el susodicho montón de arena, y finalmente otra vez la viga acompañada de riego asentaría definitivamente el terreno. Estos pasos bien pueden darse en un solo día, pero los dirigentes del club no están por la labor de mantener un estadio digno. Quizá por dejadez, tal vez por indignación ante la ausencia del césped, pero sea cual sea el motivo, lo cierto es que Ontur tiene el peor campo de fútbol en activo de España, y nadie hace nada por impedirlo.
Vergonzoso, deplorable, inaceptable, impracticable, indignante… Se acaban los adjetivos para calificar este chapucero campo de fútbol, y es que cuando las cosas se tuercen entre políticos y directivos, las consecuencias las pagan los que menos culpa tienen. Unos futbolistas que aman este deporte y que cada domingo se juegan la vida, ya que una mala caída sobre una piedra podría ser dramática.
Sinceramente espero que alguien haga algo, de lo contrario el fútbol en Ontur se perderá, ya que sus jugadores ya no entrenan a causa de ese campo. Pero además, el año que viene el equipo desaparecerá si nada lo remedia, por ello digo, ¡Salvemos a Ontur!
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